lunes, 22 de diciembre de 2008

[un juego de coraje…]

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jueves, 18 de diciembre de 2008

[De cómo don Luis Alberto Malgusto decidió gastar la fortuna que ganó siendo un ex-pac]

Don Luis Alberto Malgusto había mandado a cambiar todas las chapas. La decepción en su cara era evidente pues había dejado claro que quería alacranes y no mármol. Era imprescindible que la casa quedara impecable para la vendida de su esposa. El garage ya estaba “editado” el piso cerámico; aunque hacía resbalar un poco la Toyota Prado del año era exactamente del color que ellos querían: Mango Perla.

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El bulto en el centro de la sala ya estaba decorado, el jacuzzi a la salida había quedado perfecto. La cocina tenía ese poyo gigante donde Heredia cocinaba todos sus platillos con “chile wake”, “chile pasa” y hojitas del jardín. Cuando las visitas preguntaban por el hoyo en la sala; se les engañaba diciéndoles que ahí se pondría una chimenea, pero que estaban cortos de dinero y que en el futuro “primero Dios” la pondrían, los hijos sabían que el plan era poner un elevador pero que no se decía para mantener un “perfil bajo”.

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Subiendo al cuarto piso: ese que está en medio del sexto y el tercero, bajando las gradas del séptimo, donde no se permite subir; está la habitación principal. Quince metros por diecisiete, tenia un closet del tamaño de una pared larga, dos inodoros, un lavamanos, otro jacuzzi, una tina de mármol y un mashimón que les hacía los milagros, una cama de tamaño matrimonial, un sillón de mimbre un y  un catre por aquello de las peleas. Todo en un mismo ambiente.

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Siguiendo los pasillos se encontraba el antro de Luis Arturito, un pequeño gran tamal de 19 años que mentía a sus papás diciendo que estaba estudiando en la universidad de San Carlos de Escuintla, pero que se mantenía fornicando con su novia toda la tarde. Luis Arturito sabía que Antonieta lo engañaba, pero disfrutaba mucho como jalaba la “rosca” que tenía por barba mientras lo montaba como potro salvaje del jaripeo de donde sacó su diversificado.

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La mascota de la casa era una mona que se llamaba “La Escamosa” (no vamos a ahondar en el origen del nombre). La Escamosa se balanceaba por los troncos incrustados en la pared y comía banano, tortilla, y costras cuando se podía.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

[de lo de mis [yo] y sus otros [yo] con múltiples personalidades]

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[Propuesta de un nuevo estado para el mensajero]

Usted se preguntará: ¿Por qué estoy poniendo que no estoy cuando tengo el messenger abierto?… mula que es uno.

[Carta del diecisieteañero a su ex-novia la niña tonta]

Por ahí por la esquinita donde yo te conocí, a una cuadra de la casa de aquel, por donde venden pan, por donde los cigarros salen a cincuenta len. Por ahí en la pared hay escritas unas palabras que dicen todo lo que haría yo por ti, todo lo que daría por un besito tuyo, así tierno. Todo a lo que me atrevería por una tarde en tu sofá con tus manitas haciéndome piojito. Por ahí por esa esquinita yo toqué tus pestañas con las mías, tomé tus orejas con mis palmas y te recité mil quinientos poemas. Unos cortos unos largos, unos dulces y otros amargos. También planté una plantita por ahí, una que crecería junto a nuestro amor. Una de frijolitos como las que hicimos con algodón.

Hoy estoy en la esquina, y nuestra plantita está marchita, porque ya no tengo tu amor, porque decidiste quedar embarazada de tu ese otro. Porque mientras yo no estuve; te sentiste solita y te tiraste a sus brazos. Hoy no me arrepiento de haberme ido, pero lamento mucho haber perdido tu corazón.

lunes, 15 de diciembre de 2008

[Primero es el churrasco y después es la reunión familiar]

El churrasco nos une a todos.
El churrasco nos hace abrazarnos.
    Jugar fut a las cuatro de la tarde.
El churrasco nos hace beber
    nos hace pensar en si;
        queremos chirmol;
        con chile o sin chile.

Es el churrasco
Con su frijol y sus platanitos
Con su ensalada de rábano y su aguacate
Con su chela y su horchata

Con su domingo en San Lucas

Es el churrasco el que agranda mi familia
    El churrasco...
        Es el CHURRASCO.

jueves, 11 de diciembre de 2008

[Entiéndase de la diferencia entre lo que es, y lo que puede llegar a ser]

Para hacerlo no necesitaba tener buen aliento, estar bien vestido, bañado o rasurado incluso. Para hacerlo sólo necesitaba quitarse todas sus penas y sus formalidades, basura burocrática pre-sexual.

Él sabía que a ella no le interesaba como se viera, ella sabía que a él no le interesaba su figura o los rasgos en su cara. Él sólo quería quitarle la ropa y sellarle la boca con su sexo, tocarla toda y sudar como animal mientras cambiaba de posición una y otra vez. Todo el camino imaginó una metralleta de orgasmos, gemidos, jaladas de pelo, mordidas y rasguños. Llegó a su casa y esperó a que saliera. Ella entró al carro y manejaron lentamente hasta encontrar un lugar perfecto; un callejón del que se pudiera salir fácilmente  donde escaseara el tránsito de peatones y la luz pública fallara.

Comenzaron el ritual hablando cosas del día a día mientras el la tomaba de la espalda para recostarla en sus brazos y acariciar sus pechos, ambos sabía que el papel de enamorados no les quedaba, mucho menos el de conversadores así que meterle la mando dentro del pantalón y comenzar a sobarle los labios sobre su nuevo calzón pareció normal mientras la charla continuaba como si nada, poco a poco sus dedos comenzaron a sentir lo húmedo de la entrepierna así que decidió correr la incómoda barrera de tela y dar un masaje a la vagina como sólo el sabía que a ella le gustaba, un poco adentro, un poco afuera y poco de apretones y poco de dos dedos y ella se volvía loca entre sus piernas, su boca no deseaba soltar la quijada del tipo mientras jalaba con sus dientes la barba del inspirado malabarista de dedos, finalmente un par de aruños en los brazos y un gemido angelical fueron la señal del primer orgasmo. Ella se dio la vuelta y comenzó a masajear el firme miembro sobre el pantalón, el no tuvo dificultad en quitarse el cincho y desabrochar su pantalón para dar paso libre a la palma abierta de la agasajada, directamente a sus testículos.

El sillón trasero del pequeño Daihatsu se convirtió en el anfitrión del acto de lujuria, continuaron experimentado movimientos mientras el sudor del uno corría por la piel de la otra y el cansancio apareció sin ser tomado en cuenta.

Terminaron, se vistieron, arrancaron el carro por un momento sin moverse para que el aire acondicionaron desempañara los vidrios, manejaron de regreso, ella se bajó en su casa y el siguió su camino acompañado de un Marlboro rojo y una Coca-Cola.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

[Yo sueño con ella]

Anoche soñé contigo. Soñé que tocaba tu mano y que mordía tu boca. Soñé con tu voz, con tu mirada simétrica y tu frialdad intrigante. Soñé que descansábamos en  la rama de un árbol viejo a la orilla de un barranco, dibujando personajes con las siluetas de las nubes. Me soñé tratando de encontrar cicatrices en tu espalda entre cubierta y destapada. Te soñé caminando sin zapatos en el techo de un edificio. Soñé con tu silueta sobrepuesta a una tarde color naranja. Soñé con tu falda larga, con flores rojas. Soñé con mis manos jugando con tu pelo. Soñé con tu olor y con tu cuello. Imaginé tu postura en una banca de hierro. No sé si existes, desconozco tu nombre, tu edad o tu cara. Sólo sé que eres el delirio de mi inconsciente, sólo se que cuando cierro los ojos, estás conmigo, que si me porto bien; llegaré a conocerte. Que cuando te vea por primera vez, el tiempo se detendrá para apreciar los rasgos de tu cara. Ya lo sabes, será como un segundo nacimiento para mi corazón. Será como gasolina para mis emociones.

Es extraño todo esto… estar enamorado de ti: una idea en mi cabeza.

lunes, 8 de diciembre de 2008

[una suma]

suma

[oda insignificante a la desintoxicación bancaria]

el policía con su puerta
la señorita con su teléfono
estoy yo con mi problema
usted con su depósito

el lapicero con su cuenta
nadie con la solución
los flotantes con su incógnita
el fondo de pensión con su mentira

está la cuenta de ahorro con su seguro
el cajero con su computadora
el piso con la frente del desesperado
la fuga con la esperanza

la impresora con su cinta
el ambiente con su ruido de impresora
está el uniforme con su mancha
están los tiempos de espera solos

el gerente con su importancia
la angustia con la desilusión
la pregunta sin su respuesta
el trámite con su burocracia

el inicio sin su fin

estoy yo en la agencia…

viernes, 5 de diciembre de 2008

[Cantares de Amaneceres : La Confesión de Radamiel]

Yo soy Radamiel, la encarnación del alma libre que nació de las cenizas de la trágica y dolorosa muerte de Don Luciano Escobar, exactamente; soy la representación de aquella parte de Don Luciano que por su proclamado amor tuvo que morir bajo una telaraña de engaños y de mentiras piadosas que alimentaban el ego de tan brillante y completo ser. Por favor no os permitáis mal entender mis palabras, ese fue mi trabajo y lo acepté en nombre del amor; porque mi único fin en ese entonces era el de ver a mi señor feliz y por sobre todas las cosas… realizado.

Pero no os he hablado mucho de mí, os he hablado de mi nacimiento, el segundo de ellos; que para empezar es este la primera de mis penas porque os aseguro que pocos de vosotros podéis decir que nacisteis de la muerte de alguien y os aseguro también que menos aún podéis decir que estáis dispuestos a morir de nuevo por encontrar a vuestro amo, incluso si esto implicara no nacer de nuevo.

En forma física soy un cóndor, y debo confesar, con vuestro permiso y con toda la modestia del caso, me considero ágil pero sobre todo muy inteligente y un ente cuya regla de vida es la mismísima convicción, y valga la redundancia, dejadme aclaraos que aunque con un poco de desagrado e ira contra mis actos; tengo fe en ellos y se que siempre va a existir una razón para los mismos. Mis enromes alas, alas que aunque inmóviles la mayoría del tiempo; son mi principal punto de atracción y la representación de mi libertad, porque toda aquella mente que se ha acercado a este alma ha sido por el simple hecho de observarlas y desear una libertad similar a la que poseo. De esto os debo aclarar que tampoco deseé tener esta libertad y que la misma es otra de las tantas cruces que he adquirido con mí paso por este sádico y desleal mundo.

En mi vasto lomo cargo con todas aquellas consecuencias de mis actos, bueno no sólo las de mis actos; sino también las de los actos que he incitado en vosotros, aquellos actos en los que culmina el seminario que os he impartido, o que mi ser, sin alguna intensión os ha impartido. Porque aunque no lo creáis; este ente que tan solo es la mitad de un ser perfecto también se divide en dos: “Radamiel el llano”, ya anteriormente nombrado como “mi ser”, el responsable de la mayoría de mis actos y de algunos de vuestros actos, mi ojo derecho con el que veo todo; y “Radamiel el agraz”, aquella parte de mí que tengo vergüenza de nombrar, por ser irresponsable e inmaduro, por ser lo que me empuja a necesitar de un abrazo, un beso o simplemente una caricia, mi ojo izquierdo con el que veo sólo lo que mi corazón desea ver.

Se que desde que la antorcha que iluminaba mi camino se extinguió he crecido en cuerpo y mente, pero no lo suficiente como para ya no necesitar de vosotros, para ya no necesitar de ella, porque también se que para encontrar de nuevo ha esa antorcha; para ya no tener que vivir en esta vida en la que tengo que ser sádico y violento con todos vosotros, debo encontrar a alguien tan perfecto como la mismísima luz de mi camino pero totalmente diferente a ella.

jueves, 4 de diciembre de 2008

[memoria gráfica: una mañana en la ciudad]

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martes, 2 de diciembre de 2008

[de cuando se juega con los tamaños de los objetos]

Cuando se juega con los tamaños de las cosas, la perspectiva pierde sentido y participación en el punto de vista del ser humano. La percepción de la realidad resulta siendo como el amor; ciega. No es importante la claridad de las cosas, lo que es importante es la claridad de la decisión sobre creer o no creer en las cosas, de esa manera el discernimiento entre lo bueno y lo malo no es necesario, pues es la misma determinación del hombre la que le ahorra los juicios.

[Triste melancolía por aleteo de una pata mascota]

Yo tenía una pata
caminaba chistoso
cagaba aguadito

vivía en el patio
me despertaba en las mañanas

mi pata voló un día
yo creí que iba a aterrizar donde el vecino
mi pata voló más de lo que creía
aterrizó en la entrada de la iglesia

mi pata pidió perdón por sus pecados

yo tenía una pata
mi pata era atea

mi pata no regresó a mi casa

lunes, 1 de diciembre de 2008

[el regreso de los refranes]

-[+]-

El que tiene tienda
que regale chencas

Perro que ladra
conduce en la ciudad

Quien al frente escupe
que no tenga carro

Al mal tiempo
consígale novia

Quien madruga
de todas formas hace cola

Hombre precavido
lleva cocos al puerto