Ya no aguantaba el dolor de la garganta, qué irritante. Pero no podia dejar de fumar.
-Ya no debería hacer eso Chocolate, se va a enfermar en serio. Me dijo mientras se ajustaba la visera de mi gorrito. No podía imaginar en ese momento cosa más bella que esos ojos enormes viéndome con tanta... misericordia, tal vez.
Ella no lo sabía, pero a veces, cuando me hablaba: yo dejaba de escucharla y me perdía en la danza sensual de la cicatriz en su cachete, si tal cosa existía, su carita era muy fina y delgada.
De cualquier forma se había vuelto una completa extraña para mí.
-¿Siente pena con usted por amarme Chocolate?. Fue lo único que escuché al regresar del trance.
Claro que sentía pena, no podía creer que me hubiera enamorado de la mujer menos indicada para mi. Pero como dijo el negro; en ese momento era capaz de encontrar algo que me gustara de ella y describirlo con perfecta claridad desde el anillo en el dedo del pie, hasta su recién despintado pelo.
El efecto del whisky sólo servía de catalizador para recordarme lo mucho que me gustaba tocar sus piernitas, delgaditas y duritas.
Estaba alucinando sí, ella seguía tratando de hacerme entender que no quería estar conmigo, y yo seguía fascinado con sus labios. Lancé una camionada de estupideces verbales, sí; cómo un perro cuando ladra.
- No, mire pues, lo que sucede es que querer eso está bien, y aunque no sepa de qué se trata su nuevo plan, espero que le vaya bien. Es sólo que no comprendo, yo creo que la vida tiene como un flujo natural, fuera de estar atados a estigmas sociales, nuestra vida existencia está regida por un crecimiento, una preparación y un retiro pleno. Me cae mal la gente que juega atajos- Refiriéndome a políticos, narcos, ladrones y extorsionistas. Sabía que eso la haría reaccionar, pues era una pedrada a las costumbres de su madre.
Necesitaba algo que la hiciera responder, no me interesaba cuál era su situación. Así que lo hice, le arrebaté el anillo, oh no el anillo.
-No se preocupe, yo se lo voy a devolver, sólo necesito que me conteste una pregunta.
-Yo no le voy a responder nada si no me devuelve el anillo.
-Mire pues - Respondí
- Es fácil, yo no quiero saber nada de etiquetas, clases o nombres, yo sólo quiero saber si voy a tener la libertad de llevarla a Hiper Paiz a comprar calcetines conmigo...
Sgt. Peppers terminó, era la última en el playlist por lo que el silencio prolongado me ayudó a que la pregunta fuera aún más clara y mejor meditada.
-No, no quiero a nadie en mi vida en estos momentos, ¿Siente pena por usted ahora Chocolate?
No lo creí, no quería creerlo. La mujer que una vez me dio el beso más tierno de mi vida en la puerta de su casa me rechazaba ahora. La misma con la que imaginé un futuro tan imperfecto pero hermoso al mismo tiempo, ese futuro lleno de ilusiones adolecentes, yo solo nunca hubiera ideado tantas cosas. Esa arquitecta de cohetes lunares ahora se quedaba sin gasolina y me dejaba caer de cara contra el pavimento de la verdad. Sentí ira, tristeza, rabia, locura. Sentí el frio hedor de la indiferencia entrar por mi nariz y petrificar mis órganos.
Luego todo fue claro, mientras esa catarata de reacciones químicas mezcladas con sentimientos amargos abordaba todo mi cuerpo, ella se encargaba de verse en el espejo con mi gorrito.
- ¿Me lo va a regalar Chocolate?. - No respondí.
-Chocolate, no se ponga así, me voy a poner triste. - No respondí.
Terminé yo de explicarle al genio el significado del concepto: "aproximación cercana de maduración de felicidad pura" y le tomé la mano, le puse el anillo y entre pronunciación y gesticulaciones le dije:
-No quiero que crea, no quiero que imagine, no quiero que piense. Sólo quiero que sepa; que nunca en este o en cualquier otro mundo, en esta o en cualquier época; va a existir algo o alguien que la ame más que yo, que nunca voy a dejar este sentimiento, pues es el motor de mi vida. Quiero también que sepa, que esta es la última vez que le voy a declarar mi amor, y más aún; esta es la última vez que le voy a decir algo. La amo tanto, que soy felíz sabiendo que existe en mi época, eso es suficiente.
Terminé de decir eso y mis ojos se tornaron cristalinos.
-¿Pero que significa esto Chocolate?... ¿Cuando yo salga de esta crisis usted va a estar esperándome?. Yo lo quiero mucho Chocolate.
Sabía exactamente que tenía que responder y lo que quería responder, no eran iguales, pero respondí como debía.
-No señorita, ya no va a saber algo de mi.
-Bueno está bien- respondió.
Me impresiona mucho su determinación y de alguna forma me sentí orgulloso de ella.
-No haga esto Chocolate, yo lo necesito. Yo sabía que no era cierto.
En el aire sentía algun tipo de alivio de su parte, la comprendía, toda nuestra historia fue basada en discuciones, enojos, malas intenciones y varias descalificaciones.
Manejé a mi casa queriendo pensar que todo fue una pesadilla y que no me había negado la oportunidad de que algún día seríamos felices juntos. A todo lo que pensé en el camino me respondí: "ella es un niño malcriado que derrite muñequitos con lupas bajo el sol", "tus calcetines los vas a ir a comprar solo".
Es increíble como ahora he olvidado casi cualquier recuerdo que tenga de ella, pero es más increíble aún, como funciona el eterno resplandor de una mente impecable.

2 Comments:
Hola, llegué aquí por "El dulce rincón" ^^, luego de leer esto casi se me sale una lagrimita, alguna vez fuí la chica de la trama, y por una u otra razón tuve que dar la misma respuesta, muchas veces me arrepentí, lloré, sé que hice daño y me duele en el alma haberlo hecho...
yo tambien andube sin calcetines por un tiempo, no te aweves
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